Julio Iglesias: Truhan, Señor, Acoso y Crisis

Julio Iglesias
Julio Iglesias

“Y es que yo (na-na-ra, na)/ Amo a la vida y amo el amor (na-na-ra, na)/ Soy un truhan, soy un señor/ Algo bohemio y soñador”. Este es el estribillo más conocido de, quizás, la canción más popular de Julio Iglesias. Soy un truhan, soy un señor se lanzó en 1977 en el álbum A mis 33 años.

Ante los medios y la opinión pública hoy el cantante de fama internacional en la balanza de la reputación quizás ha perdido peso como señor y quizás lo haya ganado como truhan.

La denuncia de dos extrabajadoras del artista por agresión sexual y trata ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional coincide también con la impresionante investigación periodística de dos redactoras del eldiario.es. La justicia tendrá que dirimir en los próximos días si se puede procesar a Iglesias por los presuntos delitos de los que se le acusa. En caso de que sea así, el proceso judicial determinará si es culpable o inocente. Eso acarreará una serie de consecuencias.

Crisis en tiempo muerto

Desde el punto de vista moral y ético, aunque de momento se trate sólo de un supuesto comportamiento de Iglesias, ya de por sí resulta execrable y más que reprochable con todo el daño que ha podido causar a sus presuntas víctimas.

Dado el actual contexto y desde el punto de vista de la gestión de comunicación de crisis, se podría considerar que Julio Iglesias atraviesa una crisis de reputación personal a largo plazo y que puede afectar además a su situación financiera. Sin embargo, de momento, la crisis se encuentra en tiempo muerto y la comunicación de crisis también. ¿Qué es lo recomendable, más allá de las horribles consideraciones morales que tienen estos, de momento, estos supuestos hechos?

A priori afecta a su reputación negativamente porque suscita un interés extremo para los medios de comunicación por cuatro motivos esenciales:

  • Se trata de una situación muy visible.
  • El incidente está conectado a una historia de mayor alcance.
  • Tiene un fuerte impacto sobre otras personas, más allá de los afectados directos, entre éstas, las que forman la opinión pública y afecta también a la agenda política.
  • Hay nombres reconocibles involucrados porque se trata de una figura internacional de la canción.

¿Desde la perspectiva de la gestión de crisis y de la comunicación de crisis cuándo se pronunciará Julio Iglesias? Ante esta pregunta se dan dos posibles escenarios. Si fuera inocente, lo más recomendable sería publicar un comunicado para desmentir tajantemente la información y denunciar por difamación a sus dos exempleadas. Por otro lado, si fuera culpable, esperaría a que hubiera un pronunciamiento y lo más recomendable sería publicar un comunicado para pedir disculpas y asumir toda la responsabilidad, tal y como ya hizo Plácido Domingo el 25 de febrero de 2020, “tras un tiempo de reflexión”.

Estos dos casos ya forman parte de la nueva categoría CAST (Crisis Acoso Señor Truhan) en el ámbito de la gestión de crisis.

 

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